Ley vs. tecnología: el dominio público de la
vida privada en internet
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Internet es una red internacional. Eso
significa que opera en una gran cantidad de países con leyes muy
diferentes entre sí. Lo que a su vez implica que su regulación
suele ser un dolor de cabeza.

Uno de los más recientes ejemplos de este dilema está
teniendo lugar en el Reino Unido.
Cada vez más personajes públicos enfrentados a
potenciales escándalos relacionados con su vida personal están acudiendo
a los tribunales británicos para conseguir lo que se conoce como "super
órdenes judiciales" que no son otra cosa que un mandato judicial que
impide que los medios identifiquen al demandante, detalles de su vida o,
en algunos casos, incluso la existencia de la orden judicial.
Y en los últimos días los jueces han nombrado también
a sitios como Facebook o Twitter como parte de los medios en los que no
se pueden revelar detalles de la vida de las personas que consiguieron
la "super orden".
El conflicto aquí es que ambas empresas tienen su
sede en Estados Unidos, lejos del alcance legal de las cortes
británicas.
Secreto a voces
La polémica más reciente ayuda a identificar el
alcance del desafío legal.

Los tribunales británicos se han
llenado de pedidos de "super órdenes judiciales".
Un deportista -identificado legalmente con el
seudónimo de CTB- consiguió una orden judicial para evitar que la prensa
publicara versiones de que tuvo una presunta relación extramarital.
Además CTB demandó a Imogen Thomas, ex estrella del reality
show "Gran Hermano" y al periódico The Sun.
El problema es que decenas de miles de usuarios de la
red social de microblogs, Twitter, no sintieron que la orden judicial se
aplicaba a ellos y revelaron el nombre del deportista.
Entonces, en otra demanda, CTB pidió a Twitter que
revele el nombre de todos los usuarios que -según él- violaron la orden
judicial.
Twitter ha declinado comentar al respecto, pero sus
usuarios siguieron publicando el nombre del deportista en forma directa
o a través de ingeniosos juegos de palabras.
Las cosas adquirieron un nuevo giro cuando el
parlamentario británico John Hemming -haciendo uso de un privilegio
legal- nombró al futbolista Ryan Giggs, del club Manchester United al
plantear una pregunta sobre las leyes de privacidad.
El legislador liberal demócrata dijo, además, que no
era práctico encarcelar a 75.000 seguidores de Twitter que ya han
nombrado al jugador.
Los especialistas en leyes aseguran que obtener una "super
orden judicial" no es fácil. Quienes las buscan tienen que demostrar por
qué consideran que se violaría su provacidad si se revela cierta
información, mientras que los medios deben comprobar su derecho a la
publicación en aras del "interés público".
Pero aún con el mandato en la mano, los últimos
acontecimientos parecen mostrar que miles de usuarios de las redes
sociales no sienten que este tipo de órdenes les afectan a ellos.
"No se puede silenciar a una multitud de la misma
manera en que se silencia a los medios" le dijo a la BBC un radioescucha
que se identificó como uno de los usuarios de Twitter que nombró al
deportista.
El presidente del Tribunal Supremo de Inglaterra y
Gales, Lord Judge, advirtió la semana pasada que "la tecnología moderna
está completamente fuera de control" y aseguró que internet no podía
estar al margen de la ley.
Larga historia
Según Mark Easton, editor de la BBC para asuntos
nacionales, la polémica sobre cómo las nuevas tecnologías afectan la
privacidad data del siglo XIX.
En aquél entonces dos abogados estadounidenses se
quejaron en un artículo especializado de que las fotografías que
comenzaban a aparecer en los periódicos invadían la privacidad de las
personas.

Hay quienes creen que se debe
crear una ley para controlar lo que se puede publicar en internet.
El artículo en cuestión todavía es citado hoy en día
en casos de violación a la privacidad.
En el caso de Twitter lo más seguro es que la red
social se niegue a dar a conocer el nombre de los usuarios.
En enero uno de sus fundadores, Biz Stone, escribió:
"Nuestra posición respecto a la libertad de expresión lleva consigo el
mandato de proteger el derecho de nuestros usuarios a expresarse
libremente y preservar su capacidad de luchar contra el que se revele su
información privada".
Entonces, ¿se puede controlar lo que se publica en
internet o no?
"A priori no es posible controlar la informacion que
se difunde en internet a menos que se impongan medidas draconianas como
las implementadas en algunos países autocráticos que, por ejemplo,
filtran palabras claves" afirma a BBC Mundo Katitza Rodríguez, de la
Electronic Frontier Foundation, una organización que defiende los
"derechos digitales".
"Los sistemas judiciales son los más adecuados para
equilibrar el derecho de los ciudadanos a la expresión con la necesidad
de proporcionar un mecanismo para corregir errores", agrega Rodríguez.
"Demandar a Twitter es algo equivocado porque es
importante proteger plataformas de libertas de expresión", dice la
especialista, quien agrega que los tribunales deben "combatir órdenes
judiciales que no se pueden llevar a la práctica porque minan su
autoridad".
"A priori
no es posible controlar la informacion que se difunde en
internet a menos que se impongan medidas draconianas como las
implementadas en algunos países autocráticos que, por ejemplo,
filtran palabras claves"
Katitza Rodríguez,
Electronic Frontier Foundation
"Por lo tanto, para proteger los derechos
fundamentales de los ciudadanos de la libertad de expresión y la
privacidad, los intermediarios de internet sólo deben revelar la
identidad de un usuario anónimo o pseudónimo de su plataforma o servicio
a la recepción de una orden judicial, otorgada tras un proceso de
revisión judicial", asegura.
Rodríguez advierte que en caso de que una plataforma
de internet se vea obligada a revelar la identidad de un usuario deberá:
"Hacer esfuerzos razonables para notificar a la persona cuya identidad
se solicita" y dar una "oportunidad razonable al usuario de Internet
para presentar una reclamación ante un tribunal antes de que se divulgue
su identidad".
De hecho en sus términos y condiciones de uso los
usuarios de Twitter y también de Facebook, aceptan no violar la ley en
su país, liberando así a los sitios de responsabilidad.
Lo mismo ha ocurrido con Google -que ha sido
demandado en varias ocasiones por resultados que aparecen en sus
búsquedas-, pero la empresa ha logrado ganar varias de estas batallas
legales argumentando que no puede hacerse responsable por lo que sus
usuarios publican.
De cualquier modo, episodios como las "super órdenes
judiciales" no hacen otra cosa que encender el debate sobre si se
requiere una ley internacional para controlar lo que se puede publicar
en la red.
Regalános un "ME GUSTA"
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